Abrí la ducha. El agua no me dejaba escuchar ni mis propios pensamientos.
-Unas cuantas veces en mi vida he experimentado momentos de una claridad meridiana. En los que durante unos breves segundos,el silencio ahoga el ruido y puedo sentir en lugar de pensar.
Todo parece muy definido, el mundo claro y fresco como si todo acabara de nacer.
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