Como lo que ha pasado, ya había pasado antes, no hay nada nuevo que decir. Solamente diré que para eso me habría valido cualquiera, y que para que lo entiendas, tengo tele en mi casa, incluso tengo más de una.
Pero en ese momento ya era demasiado tarde, y solo obtuvo mirada ausente y unas manos distraídas, frías y extraviadas, que recorrieron su cuerpo un breve instante y luego se inmovilizaron.
El pensamiento, sus deseos, estaban muy lejos de allí
No fue extraño, a nadie le sorprendió. Ni siquiera a mí. Sobretodo a mí...
.
lunes, 8 de noviembre de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario