En la pantalla, la pareja estaba ahora, uno en los brazos del otro, en la litera de arriba de un compartimento de tren. La mujer llevaba puesto un pijama blanco.
-Es una tontería - decía ella, entre risas.
-Lo sé. Soy un sentimental.
Llegó a la fila donde estaba sentado él, en la penúltima butaca. No la había visto. Estaba concentrado, pero con expresión de nostalgia. Sintió que se derretía de ternura.
Empezó a temblar.
Pero cuando habló, su voz fluyó luminosa, casi alegre.
-¿Está libre este asiento?
Él levantó la vista, e inundó su rostro una expresión de sorpresa y felicidad. La cogió de la mano, apretándola como si no fuera a soltársela nunca más, y bajó la butaca para que ella se acercara. Sus ojos sonrientes se fundieron en los de ella.
-Lo estaba guardando para ti- contestó él.
Solamente amigos, Robyn Sisman.


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