Y además destruye cada gotita de ánimo. Se te debilitan todos los músculos del cuerpo. Respirar se hace difícil. La garganta se achica.
Y, - "¡Mierda, mierda mierda! - gritas por dentro.
Sólo puedes mirar hacia abajo y cerrar los ojos muy fuerte. No, aún más fuerte. No quieres abrirlos nunca más. Aprietas los dientes de rabia, las manos de impotencia. Los débiles músculos de repente se tensan. Y salen lágrimas. Piensas muchas cosas muy rápido. Todo un torbellino de ruido e imágenes que no te deja pensar con claridad.
Sólo puedes mirar hacia abajo y cerrar los ojos muy fuerte. No, aún más fuerte. No quieres abrirlos nunca más. Aprietas los dientes de rabia, las manos de impotencia. Los débiles músculos de repente se tensan. Y salen lágrimas. Piensas muchas cosas muy rápido. Todo un torbellino de ruido e imágenes que no te deja pensar con claridad.
Ahora sólo deseas que acabe , que todo pare. Entonces levantas la cabeza, miras al cielo. Suplicas a no sabes qué ni a quién que tenga fin, y que llegue pronto, que duele. Te duele el alma y todo lo que puede doler dentro de tí.
Suspiras, - "Por favor"- dices.
Entonces te preguntas si llegarás a volverte a sentir así de bien, y luego, así de mal. Si llegarás a volver a sentir lo que has sentido. ¿Se habrá terminado todo ese dolor para siempre? Ojalá, pero en realidad quieres volver a sentirlo. Estarás vivo.
Pero el teléfono decide sonar....esta vez quieres hablar. Voy a colgar.
O quizás...... puede que siga queriendo decirte que te echaré de menos.
Pero sé que sigo queriendo que me (ll)ames.
Entonces la Calma y el Consuelo vuelven a desaparecer.
Y cierras los ojos muy fuerte.
No, mucho más fuerte aún.
No, mucho más fuerte aún.


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