Pic1)Desde el patio en La Graciosa.Pic2)"Daffodils" en la primavera de Londres.Pic3)Una gran tarde en mi isla.

sábado, 26 de junio de 2010

De los primeros momentos.




Bebían vino blanco en copas de cristal que ella sustrajo del comedor y hacían un minucioso inventario de sus cuerpos y de las múltiples posibilidades del placer.

Jugaban como niños. Ella inventaba irresistibles trucos de seducción y él creaba nuevas y maravillosas formas de amarla. Estaban deslumbrados por la fuerza de su pasión que era como un embrujo de sed insaciable. No alcanzaban las horas ni las palabras para decirse los más íntimas pensamientos y los más remotos recuerdos, en un ambicioso intento de poseerse mutuamente hasta la última estancia.

Ella aprendió a mentir y disimular. Pero no sólo se juntaban en las noches. La impaciencia del amor era a veces tan intolerable, que él se arriesgaba a entrar en la casa de día, arrastrándose entre los matorrales, hasta la puerta del sótano, donde lo esperaba ella con el corazón en un hilo. Se abrazaban con la desesperación de una despedida y se escabullían a su refugio sofocados de complicidad.
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........y esto es lo que ocurre en otoño.

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