Ni siquiera me mires a los ojos, no hace falta que hagas ese esfuerzo sobrehumano.
Tú deja caer alguna de tus preguntas reglamentarias sobre cómo me ha ido el día y sigue caminando a paso lento mientras concentras toda tu atención en sortear las baldosas blancas, parece mucho más interesante. Paseo eterno, conversación de ascensor, cena insípida. Pan de cada día.Podría acabar con esto ahora mismo. Pararte en seco, agarrarte con fuerza y obligarte a escuchar lo que de verdad pienso mientras atravesamos este callejón. Que no me acuerdo de la última vez que me estremecí con una de tus caricias, que miro el reloj trescientas veces cuando estoy contigo, que ya no quiero intentar que todo vuelva a ser como antes. Que sé que piensas lo mismo, que te aburro, que esto no es vida. Que mereces más, que merezco más. Que te quise mucho, quererte de amor, de amor de estar enamorada, pero que no deja de ser una frase en pretérito. Podría hacerlo, de ser valiente. Podría echar veneno, herirte.
Pero no es eso lo que quiero. Porque te quiero, te quiero mucho, quererte de cariño, de no querer perderte.
Yo sí, me da igual lo tuyo.
Que pase esta noche hasta que por fin acabe.
...Y así, leyendo pensamientos de Raquel busca su sitio.


No hay comentarios:
Publicar un comentario