
¿Y ahora qué?
La pantalla estaba en blanco. Todo volvía a empezar.
Pensamientos desordenados.
Cuando recuerdas que no vas a ninguna parte es cuando aceleras.
Creía que en esta situación sería feliz. Pero estoy confusa.
Ni bien ni mal. Ni mejor ni peor.
Sólo una pequeña sensación, parecida a la que se siente cuando cometes un error.
Uno grande.
Y luego, cuando quise odiarte, me faltaron las fuerzas...
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